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Carne argentina, carne sustentable: con crédito de carbono y sabor a futuro

Las emisiones de gases de la ganadería argentina son muy bajas y sólo representan el 0,15% del total mundial. Nuestra producción se sustenta de sistemas pastoriles, con poco o nulo uso de agroquímicosy fertilizantes. Las vacas argentinas, pastando sobre praderas y pastizales naturales, provocan un saldo favorable entre el carbono capturado y el emitido. Por Adrián Bifaretti* y Eugenia Brusca**.

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Estudios realizados a nivel internacional señalan que en tiempos de pandemia los consumidores se encuentran más empoderados que nunca. Ocho de cada diez personas creen que sus acciones individuales pueden contribuir al mejoramiento de los ecosistemas. A su vez, existe la percepción de que las empresas no hacen lo suficiente para proteger el medioambiente y sólo dos de cada diez personas conocen las iniciativas sostenibles que están siendo impulsadas por las mismas.

Cuando en el mundo activistas veganos y ambientalistas tratan de imponer su punto de vista, los argentinos tienen muy en claro que la vacuna no es la causante del cambio climático. Esta creencia vaen contra de lo que muchas veces se sostiene por desinformación o mala información en el ámbito de las redes sociales. Sólo el 5% de la población cree que dejar de comer carne es la principal alternativa para contribuir a la protección del medioambiente.
Así se desprende de un estudio del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna que lleva adelante un panel de monitoreo Online con una muestra de más de 1100 casos a nivel nacional.
Cuando se le pregunta a la sociedad argentina qué está dispuesta a hacer por el medioambiente, la mayoría de las respuestas (un 27 %) se inclinan por el
reciclado o separación de la basura (Figura 1).

Figura 1: Predisposición a adoptar medidas para el cuidado del medioambiente.
Del siguiente listado ¿Cuál es la principal medida que está dispuesto a tomar para contribuir a la protección del medioambiente?


En segundo lugar, el 21% de los encuestados respondieron que estarían
dispuestos a reducir el uso de plásticos. Es una buena noticia que la población esté concientizada con este tema. Dado que el plástico es uno de los materiales que más tardan en degradarse, llegando incluso a los 300 años.
En tercer lugar, el 14% declara que estaría dispuesto a utilizar más seguido la bicicleta, el transporte público o caminar. Aquí también pareciera haber conciencia sobre lo que significa el impacto ambiental del transporte.

El impacto negativo del cambio climático está en la agenda mediática y cuando uno escucha o ve noticias relacionadas con olas de calor, incendios sin control en distintas partes del mundo, sequias y eventos climáticos cada vez más extremos, irremediablemente empieza a tomar conciencia de la importancia del calentamiento global. Si a ello se suma el ruido y la amplificación que se da en redes sociales como Instagram, Facebook o Tik Tok, cobra cada vez más relevancia saber cuál es la percepción de las personas sobre el perfil ambiental cada país, región, sector económico, actividad productiva, etc. Pero para ello ¿aquienes se está visualizando como culpables o responsables de esta situación
incómoda en la que se encuentra el planeta?

En tu caso, ¿Qué crees que es más perjudicial para el medio ambiente? ¿Quiénes serían para vos los que mayor incidencia tienen en la emisión de gases hacia la atmósfera?
Esta pregunta fue hecha en el Monitoreo Online del IPCVA a los argentinos y las respuestas fueron las siguientes:
Un 50% de las personas opina que los gases que emite la industria son los que causan mayor perjuicio al medioambiente. Un 24% sostiene que son los gases
emitidos por los caños de escape de los autos, un 11% respondió que los gases derivados de la producción y uso de energía y solo un 5 % menciona a los
gases que emiten los animales. Un 9% no pudo responder por no tener una opinión formada al respecto.
No deja de ser una excelente noticia que exista en nuestro país esta visión del problema.

En primer lugar porque se aleja de la mirada que demoniza a la ganadería. Las regiones del planeta que más contaminan son China, EEUU, la Unión Europea, India y Rusia. Su contribución a las emisiones de C02 tiene que ver con industria, energía, transporte, etc, y en mucho menor medida con la ganadería.
Las emisiones de la ganadería Argentina son de por si bajas y sólo representan el 0,15 % de las emisiones totales del planeta. Esta baja incidencia se debe a que la ganadería argentina se sustenta de sistemas de producción pastoriles, con baja dependencia de insumos externos, con poco o nulo ingreso y uso de agroquímicos y fertilizantes, y de alimentos que no sean producidos en los propios establecimientos. En muchos suelos argentinos criar ganado es la única alternativa productiva viable en áreas con baja calidad de recursos forrajeros, y allí cumple el rol de digestor de fibra no apta para consumo humano. Es decir la conversión de proteínas vegetales no apta para el consumo humano en la disponibilidad de proteína cárnica. Quizás esto no es de público conocimiento y está bueno remarcarlo.

En segundo lugar la visión que tienen los argentinos de la problemática ambiental es una buena señal porque exige poner sobre la mesa de discusión los verdaderos problemas ligados a la contaminación. Probablemente hace falta concientizar más a la población que un auto que gasta 600 litros de combustible promedio al año emite una tonelada de dióxido de carbono al año, y que eso equivale a lo que absorben dos árboles medianos en 50 años de vida; o que un viaje de avión Ida y Vuelta Bruselas / Londres emite unas 500 kg de
CO2 equivalente, mientras que el consumo anual de carne por parte de una persona significa un valor menor (400 Kg de Co2 equivalente).

¿Sabes cuánto carbono incorporado a la atmósfera implica cada búsqueda en
Google?

Esto implica una emisión de por lo menos 0,2 gramos de dióxido de carbono. ¿Y ver un video en YouTube? Dedicar diez minutos de atención a un video aproximadamente contribuye con 10 gramos de co2 a la atmósfera. Comose menciona en un artículo publicado en la web del diario El País de España en julio de 2020, estos datos individualmente parecen irrelevantes. Pero tal como menciona Coral Calero, investigador de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), estos datos se convierten en cifras preocupantes si se multiplican por Las 4,1 millones de búsquedas en Google o los 4,7 millones de vídeos que se ven en YouTube al cabo de un minuto.
El hombre de campo está a veces mirando el suelo para ver si llega la lluvia, para ver si se viene la helada, pero también mira el suelo porque sabe que allí arranca el ciclo de la vida agropecuaria. Su relación con la naturaleza no tiene ni pausas ni desperdicios. Todo arranca, continúa, finaliza y vuelve a empezar casi al instante. En la naturaleza misma. No hay interrupciones. Todo gira en torno a ciclos productivos, biológicos, naturales y económicos cada vez máscirculares. La carne es redonda.

Mientras un pañal descartable o un barbijo para el Covid deben esperar cientos de años para degradarse, los procesos biológicos relacionados con la ganadería y producción de carne demuestran que por ejemplo, el gas metano que sale de los eructos de las vacas duran alrededor de unos 10 años en la atmósfera, pero luego se inactiva naturalmente por un detergente atmosférico y su efecto concluye y se agota. Por el contrario, el Co2 que se genera cuando se gasta el tanque de nafta de tu auto, cuando se prende una pc o cuando se envía un mensaje o posteo a través de redes sociales puede durar más de 1000 años en la atmósfera. Esto es lo que permanece en la atmósfera el carbono emitido por estas pequeñas acciones. Carbono que además no forma parte de una economía circular, como es el caso de la producción ganadera. La energía necesaria para un simple click de la PC proviene de energía fósil, que es liberada e incorporada a la atmósfera contribuyendo al incremento de gases de efecto invernadero y a la suba de la temperatura que precisamente tanto interesa disminuir.
Vale la pena volver al título de la nota, ya que mucho se dice sobre el sector ganadero y su culpabilidad en la emisión de gases de efecto de invernadero. Las metodologías de medición utilizadas hasta la actualidad no contemplan la cantidad de carbono que el suelo ganadero es capaz de capturar y almacenar. Las vacas argentinas pastando sobre praderas y pastizales naturales provocan un saldo favorable entre el carbono capturado y el emitido. Este saldo es claramente superior incluso al de los países vecinos del Mercosur. Existe evidencia científica sobre esta cuestión. Quien quiera interiorizarse del tema sólo tiene que entrar en la página del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (www.ipcva.com.ar).
Seguramente las empresas energéticas o petroleras que están preocupadas por su huella ambiental y empiezan a ver dónde van a obtener sus créditos de carbono para limpiar cargos de conciencia con las generaciones futuras lo harán. En ello la ganadería juega un rol fundamental. Sigamos apostando como país a esta actividad circular. Carne Argentina, carne sustentable de verdad.

*Ing. Agr. M. Sc. Adrian Bifaretti, jefe de Promoción Interna del
IPCVA. *Lic. Eugenia Brusca, asistente de Promoción Interna del
IPCVA.

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